CONCHA EN NUEVA YORK (III)

(iii) El pequeño Woody Allen y otros pensamientos.

Para dedicarse a algo creativo lo único indispensable es tener sangre en las venas: sangre que fluya, que se mueva, que circule, se deslice y sobre todo que se estrelle alguna vez, que vaya y que vuelva, no importa el color, sangre  haciendo vida y calentando el alma, solo sangre.  

Es lo que siento cuando paseo por esta ciudad roja y caliente, y entonces me prometo no volver a confiar en tipos/as con el alma congelada, desangrados. Por suerte mis amigos suelen ser bastante sanguinarios…sangrientos!, sangrantes?....mmm…l caso es que eso me hace sentirme feliz, aquí tan solita que ando por la gran ciudad. De todas formas comienzo a tener amigos en Nueva York.

 Mi circulo de amistades más próximo (por el tiempo que paso con ellos) son los simpáticos coreanos que me rodean por todas partes, en la clase, en la escuela, en la residencia, en las calles de la gran manzana. Ellos, y el “pequeño Woody Allen”, un tipo croata divertidísimo, bajito, pelirrojo, feillo, con continua cara de sorpresa y sarcasmo a la vez. El pone el punto exótico  entre tanta atmósfera oriental. Se parece realmente a Woody Allen, y además es filmmaker, y además le encanta el cine y el propio Woody. A mi  me encanta él. Lástima que se vaya en dos semanas, Estoy segura  de que habría sido un buen amigos. Además trato de entablar relación con algunos autóctonos (o casi), amigos de amigos, aunque, esto, como muy bien se sabe (y yo muy bien se), es complicado y según como, te puede tomar toda una vida. Que más da,  yo con mis coreanos soy feliz, vale que no suelen ser el colmo del glamour, pero siempre sonríen y hacen como que te entienden. 

¿Me entienden? Mi evolución con el inglés resulta bastante desconcertante. Yo que creo que estoy mejorando y rápido, pero no se, lo mismo mantengo una ágil conversación sobre  política balcánica con mi teacher y el “pequeño Woody Allen”, que soy incapaz de entender al dependiente del “Subway” en cuanto a los condimentos que hay que ponerle a mi sándwich. Entonces empiezo a comunicarme con el dedo (quiero eso, quiero aquello), en incluso se me puede escapar alguna palabra en inesperado catalán, Eso me pasa a veces cuando mi inglés hace aguas y no me retiro a tiempo. Es lo que tenemos los políglotas.

 Pero lo mayor parte del tiempo, callo, escribo, leo o camino sola. Voy a cenar, o a pasear,  a perderme por ahí y encontrarme luego, o a escuchar jazz , o a ver cine, a  curiosear en una macrodisco de salsa (quiero aprender a bailar). o a mirar  teatro o un museo, o a comprarme una plancha pa la ropa, según mis necesidades del momento. Lo digo porque comprarme una plancha por 10 Dólares , y que plancha divinamente, lo considero una de mis grandes hazañas en la gran ciudad Nueva York.

 La soledad de la urbe, tan profunda a ratos, y la perspectiva que da un océano de  por medio, me ayuda a pensar que es importante y me hace sentir, aquí tan lejos, a quien quiero y quien me quiere de verdad.

19/05/2006 18:59 Autor: glubglub. Enlace permanente.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.








glubglub

GLUB GLUB, WebLog de Kontx

Temas



Archivos

Enlaces


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.